Todo cambia. Todo pasa. Nada permanece exactamente igual.
Las antiguas tradiciones orientales comprendieron algo que la vida moderna suele hacernos olvidar: la belleza no nace a pesar de la impermanencia, sino gracias a ella.
A través del concepto japonés mono no aware, este libro explora una manera diferente de relacionarnos con el tiempo, las pérdidas, los cambios, los recuerdos y las distintas versiones de nosotros mismos.
Con una sensibilidad cercana al zen y al taoísmo, estas páginas invitan a mirar con más atención aquello que suele pasar desapercibido: una conversación, una amistad, una etapa de la vida, una tarde cualquiera.
Porque cuando comprendemos que nada dura para siempre, también aprendemos a valorar de verdad lo que todavía está aquí.